Friday, September 08, 2006
Chávez tiene miedo
EN PRIVADO
Ibéyise Pacheco
El Nacional
Dos elementos se deben destacar del regreso de Chávez al país: está a la defensiva; no puede quitarse de encima el tema de la candidatura de Manuel Rosales; a pesar de los esfuerzos por minimizar el avance de su contrincante, termina respondiendo al reclamo del discurso opositor; trata desesperadamente de excusarse, de inventar una obra inexistente, de ofrecer promesas que pasados ochos años carecen de sentido (el cuento de las casitas chinas es penoso) y que están ausentes de toda credibilidad.
Chávez no puede evitar colocar a Rosales en el centro del debate, es él quien lo trae a la palestra, quien lo destaca como noticia. Sus temas no pueden afrontar los graves problemas del pueblo; y en ese callejón, opta por intentar afianzar su proyecto del socialismo del siglo XXI, su trasnochada cantaleta antiimperialista, en el inocultable marco de la corrupción, la ineficiencia, la repartidera del petróleo fuera de nuestras fronteras.
Los seguidores que logra convocar a sus concentraciones acuden bajo el esquema de la presión, de la obligación, del dinero. Fue dramático que tuviera que cambiar su acto en Maracaibo de la plaza de toros al Palacio de Eventos, donde las cámaras del canal del Gobierno trataban de esquivar las hileras de sillas vacías.
Lo segundo tiene que ver con la tragedia que vive dentro de su organización. Lo irascible de su carácter evidencia su angustia, su desgracia. "No me puedo ir de viaje a cumplir mi gran misión, porque aquí nada funciona; estoy rodeado de incompetentes; José Vicente intriga; Ameliach no puede ni siquiera elaborarme una lista, Barreto comete desastres, Diosdado se afianza, varios gobernadores conspiran", cuentan cercanos a Chávez en la traducción de su pensamiento.
Su intervención en la plaza O’Leary fue elocuente. Chávez no le habló al país; se dirigió a los suyos, a los que están haciendo planes de sucesión. Al anunciar un revocatorio que prolongaría indefinidamente su tiempo en el poder, está cortándole las alas a varios de su entorno.
La presidencia indefinida es un drama para ellos, porque les imposibilita la acumulación de poder, les corta las expectativas y les anula el juego. Chávez dijo a quienes tienen aspiraciones a mediano plazo: Ustedes no son nada. El único que sirve aquí soy yo.
Particularmente patético resultó el regaño a Francisco Ameliach el pasado miércoles en Maracaibo. Chávez humilló al jefe del Comando Miranda, lo desautorizó. ¿Ahora quién le hará caso?
En estas condiciones tan interesantes arrancó la campaña. Chávez perdió su discurso social. Se encapsuló en su oferta comunista, al tiempo que Rosales presenta proyectos concretos para las clases más necesitadas. Chávez, envanecido, se encierra en un teatro, con estricta seguridad; y Rosales camina por los barrios, se llena de barro, suda junto a los pobres.
A estas alturas no sólo la oposición considera la posibilidad de ganar; para los chavistas, finalmente apareció el fantasma de la derrota.
Claro está, queda mucho por delante en esta campaña, que parece corta. Lo primero que debe evitar el sector opositor es el triunfalismo. Las señales iniciales desde el Consejo Nacional Electoral indican que el terrorismo psicológico seguirá siendo el arma que utilizarán para procurar la abstención.
Con un problema para ellos: los chavistas también se pueden abstener. En tanto la oposición, el Gobierno insistirá con las captahuellas, con la lista Tascón, además de volver a las agresiones; y si la cosa sigue bien, intentará la violencia. Ya hemos visto algunas señales de grupos minoritarios, los asalariados de siempre.
La ventaja es que Manuel Rosales ha resultado un tractor. Indetenible, con excelente forma física, nada lo distrae de su mensaje hacia las clases más bajas. Ha logrado imprimirle un ritmo apasionado a la campaña. Y ha regresado la esperanza a buena parte del país.
La reacción de Chávez y el crecimiento de Rosales sólo ratifican que lo único que necesitaba la oposición era hacer las cosas bien. Dejarse de divisiones, lograr un candidato de unidad y organizarse para dar una gran batalla electoral que demuestre su fuerza en la calle, la cual dejó de tener Chávez.
Por supuesto que el régimen intentará las acciones más oscuras y perversas posibles. Además del miedo, planifica ejecutar una persecución infame contra quienes han expresado no creer en la alternativa electoral. A su sucia manera, intentará victimizarlos, para dar aliento a los abstencionistas, procurando estimular una fractura en el sector opositor.
Pero es Chávez quien tiene otra tragedia por delante. Sus expectativas de triunfo son peores que haber reducido su adhesión de 10 millones a 6 millones. Chávez le teme no sólo a la derrota; le tiene pánico a una victoria precaria que le impediría aplicar el cuento del socialismo del siglo XXI y estimularía a quienes desde sus filas pretenden sucederlo. Amén de la fuerza demostrada por el sector opositor y su líder Rosales.
Por eso es que procurará volver al escenario que alguna vez le resultó: la polarización. Con sondeos de opinión en mano, Chávez anunció lo que probablemente suceda de aquí a octubre: que Rosales lo iguale en las encuestas. Y en ese escenario, tratará de echar mano a la violencia, a la confrontación.
Es allí donde la experiencia política y el liderazgo de Rosales serán fundamentales. El lema exitoso dirigido a los 26 millones de venezolanos cobrará más vigencia todavía. Y la madurez y la solidez con la que se continúe avanzando sin caer en provocaciones serán clave.
Pequeños grupos de mercenarios tendrán que fracasar. Rosales sabe que Chávez lo quiere desviar de lo que está logrando: tocarle al corazón, a punta de verdad y valentía, a los venezolanos.
Sí, Chávez, el miedo es libre.
Entrelíneas
EL COLETAZO DEL CASO BARRETO sigue generando jaquecas. La reunión del Comando Táctico Nacional del viernes pasado confirmó lo que escribí en mi pasada columna. La división entre el grupo de radicales (no sólo Barreto será investigado, sino también su aliado Florencio Porras, y en la lista está Acosta Carlez), frente a la alianza de Diosdado Cabello con José Vicente Rangel, es apenas el principio de la crisis. Los militares también han hecho una contundente presión contra el alcalde mayor.
Al respecto, de la Fuerza Armada ha trascendido que varios oficiales tienen en su poder grabaciones efectuadas a Barreto en su despacho y en otros lugares. Ellos aseguran tenerle marcado cada paso y reclaman mano dura sobre él.
EL TRASLADO A MARACAIBO de Cliver Alcalá Corodones, el militar más cercano a Chávez, tiene una lectura para algunos oficiales: a todo aquel que tenga vínculos con García Carneiro lo colocarán, por lo menos, a kilómetros de distancia, cuando no sea peor el castigo.
La pugna interna en la Fuerza Armada no es muy distinta a la de los civiles oficialistas. Obviamente el centro del huracán es el ministro de la Defensa, Raúl Isaías Baduel.
LO DE LAS RESERVAS ha resultado un fiasco. El anuncio de incorporar más de 18.000 reservistas a las elecciones del 3 de diciembre es puro bluff para tratar de amedrentar con las botas al votante opositor.
Abundan las anécdotas en los barrios que describen a un camión con sonido, rogando a los voluntarios que se presenten con la promesa de días de pago.
Para presionar a los pocos que acuden a la convocatoria, los hacen pasar por las captahuellas, es decir aplicándoles el terrorismo en casa. A pesar de eso, la rebeldía de los jóvenes impuso el abandono.
ESTA REPORTERA se toma la próxima semana de descanso. Vienen tiempos que exigirán mucha energía, y eso sólo se recupera con unos relajantes días de playa.
Escrito por
el hijo e' Josefina
a eso de las
9:01 AM
Labels: el nacional, ibeyise
Thursday, September 07, 2006
Runrunes
Nelson Bocaranda Sardi
El Universal
Alto
ANGUSTIAS. Por lo que muestra una encuesta secreta encargada por el Comando Miranda en siete regiones del país entre el 15 y el 30 de agosto. Ante la pregunta: "si las elecciones fueran el próximo domingo y los candidatos fueran Hugo Chávez y Manuel Rosales como candidato único de la oposición, ¿por quién votaría usted?" Las respuestas arrojaron lo siguiente: Chávez 17,4%; Rosales 72,1% y no sabe/no contesta 10,5%.
Donde está más fuerte Chávez es en la clase D con 20,2% y entre los mayores de 47 años con 19%. La indecisión llega a 30,3% en las clases A y B mientras que en la D es de sólo 6,8%. Principal razón: nada nuevo que ofrecer que no se haya ofrecido y no cumplido en estos 8 años. Por eso arreciarán el acoso a medios y opositores...
PREOCUPACION. En el alto gobierno por la rápida desaceleración de los índices económicos. Crisis en plena bonanza: no lo pueden creer. El déficit de la inversión extranjera en 241%. Corrupción desaforada, trabas burocráticas, peajes en alcaldías, gobernaciones y ministerios y el reciente despelote de Cadivi afloran en primera instancia. La inflación los tiene locos...
"PLANCHAS DE CHINO".Cada vez hay más descontento dentro del Gobierno. No sólo los del PPT o los viceministros echados groseramente de la Cancillería. Desde Alí Rodríguez (fue el propio Fidel Castro quien le recordó a Hugo su olvidada designación en La Habana, pues es "un hombre respetable y no lo debes tratar mal") hasta el defenestrado embajador en Colombia, el general Carlos Santiago, de absoluta confianza de Chávez y quien se enteró por la prensa que lo reemplazaría Pavel Rondón y de inmediato se vino a conversar con el Presidente.
Por cierto que Rondón designó a un hermano en esa embajada y ahora deberá renunciar, pues no pueden estar los dos en la misma delegación. La improvisación es total. Valero aceptó venirse y repetir como viceministro compartido, pues apuesta que Maduro estará poco tiempo al frente de la diplomacia y sigue aspirando a ser canciller. Otros tres fueron contactados y no aceptaron trabajar con Maduro.
Algunos de los que salieron aseguran haber visto situaciones insólitas en los pocos días del reinado del chofer-canciller y no estar dispuestos a avalarlas. Les ofrecerán embajadas para sacarlos del país y que se queden quietos. Chávez llamó "el breve Maduro" al canciller en un "gaffe" en China que luego remendó. ¿Subliminal?
MAO. Mientras Chávez lo sigue alabando, en China lo sacan de los textos históricos del bachillerato. El presidente chino dijo: "No podemos seguir fuera de sincronismo con la realidad actual mientras se habla de comunismo y marxismo (ahora solo en un párrafo) y los estudiantes disfrutan de la pujante economía de mercado. Pensamos más en nuestro futuro que en el pasado". Abrieron encantados las tiendas de Toys "R" Us, Home Depot, Best Buy y Zara junto a las más lujosas del mundo...
Medio
BARRETO. El caso tiene muchas aristas. Aquí las variadas versiones que circulan a distintos niveles del régimen. Una: Barreto se sintió con derecho de montar su olla mediática para tratar de ayudar a Chávez y sacar al candidato unitario de los diarios, de la radio y la TV. Así se defendió ante el CTN y puso como ejemplo que él sabía de medios, que los había manejado en la primera campaña presidencial y que se dieran cuenta que desde que amenazó con las expropiaciones el candidato Manuel Rosales había pasado a un tercer nivel noticioso.
Las respuestas del burgomaestre acusaron a Diosdado Cabello y sus compinches de tenderle la cama para volarlo de su cargo. Insistió, por enésima vez, que Cabello se escondió el 11 de abril en la casa de su socio Rafael Sarría mientras él había dado la cara. Dos: Apenas llegó a la Alcaldía, Barreto solicitó a la Consultoría Jurídica su opinión en torno a si se tenía o no facultad para ese tipo de expropiaciones. En oficio 005/2004 le contestan que "no se tienen cualidades ni competencia para expropiaciones".
Luego en oficio de la alcaldía 0093 con fecha 5/01/2005 Barreto le envía ese criterio a la procuradora Marisol Plaza reconociendo que su despacho no tenía potestad para expropiaciones. Tres: Sabiendo de un acuerdo bajo la mesa entre el alcalde de El Hatillo (ampliamente cuestionado junto con su familia por la reconocida corrupción municipal tácitamente apoyada por Henrique Salas Römer y sus socios de Proyecto Venezuela) y el gobernador de Miranda para darle apoyo económico al municipio y mejorar su vialidad para que sea la urbanización La Lagunita el destino hogareño más reservado para la boliburguesía dominante, Barreto lanzó el trapo rojo del Country Club y el Valle Arriba, para expropiar silenciosamente 4 millones de m2 en la zona.
Estos estarían dentro de los límites de la urbanización o colindantes con ellos y corresponden un millón a una familia con apellido europeo, otro millón a la familia Betancourt, que mantiene un litigio con el cementerio de La Guairita y dos millones a Inversiones Tacoa, antiguos accionistas de La Electricidad de Caracas. Ba rreto aduce que Catalán le ofreció esas tierras y que éste "ha expropiado miles de terrenos en ese municipio".
¿Sería por eso el viaje de Diosdado a Angola? Cuatro: El efecto negativo de la propuesta fue rápidamente sentido en las encuestas del gobierno donde hasta los sectores más pobres piden que se les respete su propiedad. Devastadora fue la consecuencia entre la clase media y por eso los ataques dentro del CTN al deslenguado.
La orden es no hablar más del caso. Cinco: Para el juicio presidencial en torno al discurso de Barreto fue decisivo el envío desde Caracas de la grabación hecha por Globovisión del evento. Cuando Diosdado y otros le vendieron alarmados los excesos del gordiflón, el propio Chávez desestimó las acusaciones y apenas lo reprendió por unos tres excesos verbales. Luego decidió echarle tierra _no de los "greens"_ al caso, a pesar de las presiones de sus allegados. Sin embargo, el sector militar insiste que le quedan dos semanas en el cargo. Lo mismo los "testaferros y los nuevos residentes" en las tres urbanizaciones. Veremos quién gana la puja
Bajo
CERTEZA. Ya en el alto gobierno se convencieron que el caso Anderson fue un montaje ejecutado por el fiscal Gilberto Landaeta y que el fiscal general no ha encontrado cómo deslastrarse de tan pesado fardo. Contemplan desconcertados cómo Isaías sigue enredándose con cada estupidez que declara. La última aseveración en torno a la reelección indefinida de Chávez, supuestamente amparada por la actual Constitución, la ven como la máxima adulación para que el ególatra se sienta halagado y lo deje más tiempo en el cargo.
Con Acento
Milagros Socorro
El Nacional
El contenido más prominente del mensaje electoral del presidente candidato Chávez en su fugaz paso por Venezuela es su determinación de mantenerse en el poder de forma vitalicia. Lo dijo, incluso, con música, improvisando una canción dedicada a su amada sillita de Miraflores; una silla que es más un concepto que un mueble real, puesto que se extiende a muchos otros asientos pero principalmente a la butaca de "su" avión y, sobre todo, al trono donde ha decidido instalarse.
Esta declaración tiene una gravedad que no podemos pasar por alto ni permitir que se perciba como una chanza más del llanerazo o una de esas gracias que los ministros le celebran bajo los toldos de domingo donde sudan, cabecean y son grabados en video para el archivo mundial de la adulación. Si un candidato presidencial con todo el poder en la mano, puesto que se propone como siguiente mandatario al tiempo que ya lo es anuncia que su propósito no es aplicar un programa de gobierno durante un periodo establecido por la Constitución, sino que ésta es plastilina que se adaptará a sus designios, estamos ante un peligro enorme, porque es evidente que no dudará en usar ese poder para hacer realidad su anuncio, su amenaza, su obsesión.
EL HECHO DE QUE ESTA MUY ALARMANTE DECLARACIÓN HAYA SIDO PROFERIDA EN EL INTERVALO ENTRE DOS DE SUS PROLONGADOS VIAJES no es un detalle intrascenden te o puesto aquí para incordiar. Muy por el contrario. Es importante porque revela el alejamiento mental de Chávez con respecto a Venezuela.
El candidato presidencial que proclama su proyecto de estarse por siempre en el poder es un hombre que se ha mimetizado con los príncipes y jerarcas vitalicios con los que ha decidido dialogar en exclusiva. Y prescinde de los valores democráticos de Venezuela, de su duramente conquistada tradición civil, para hablar en los términos de las sociedades acostumbradas o resignadas a los mandatos sin posibilidad de alternancia. En términos mentales, Chávez vive en el exilio.
De otra manera no se explica esa temeraria incursión en terrenos tan peligrosos, que no tienen vuelta atrás, que no habrá manera de desandar con malabares verbales.
EN EL MISMO DISCURSO EN QUE SE JACTÓ DE QUE HABRá DE REELEGIRSE INDEFINIDAMENTE bandera a la que ya se ha abrazado el fiscal general de la República Chávez insistió en su prédica de que en las próximas elecciones sólo habrá dos candidatos: él y el presidente Bush; un insulto que tampoco debemos anotarle en su cuenta de cómico sin talento.
Y no sólo por la afrenta que implica para los venezolanos que se han apuntado en la lista de las candidaturas, ninguno de los cuales merece ser calificado de agente de una potencia extranjera, traidor o mandadero de nadie, sino porque aquí se trata del intento de borrar, de desaparecer simbólicamente a los otros. Y los otros son todo lo que se interponga entre él y su amada sillita.
La dicotomía entre él y el diablo revela el propósito de Chávez de medirse no con otros candidatos, no con otras perspectivas de país o formas de concebir el poder (de otros partidos, ni hablemos), sino con algo abstracto, algo que convierta en nebulosa la voluntad de los otros, sean mayoría o no. Que disuelva a los otros, que los haga inexistentes.
Al descartar la posibilidad de ir a la arena electoral a batirse con una persona o con una forma alternativa de conducir el país, Chávez opta por competir con todo lo que no sea él, sus anhelos, sus fantasías. Y todo lo que no sea él es el diablo. No importa que aquello que le haga contraste sea la natural aspiración de un país civilizado, como lo es Venezuela, a pesar de todo, de elegir a sus gobernantes, de darles un tiempo limitado para que completen su mandato y de sustituirlos por vías institucionales.
Todos aquellos que no queremos a Chávez, y todo lo que él implica, en el poder no es que somos Bush, es que somos el diablo. Se ha desatado, pues, un huracán simbólico, una frivolización del mal, que no puede conducir a nada bueno, a nada constructivo; y que debería tener muy inquietos no sólo a los que ya hemos sido demonizados sino a todos los que están a su alrededor, que terminarán arrastrados por esas ansias ciegas de hegemonía. Porque todo aquel que se atreva a musitar desacuerdo perderá su identidad venezolana y democrática, y será el diablo, la entidad que se debe destruir.
ME HAN ALARMADO SOBREMANERA ESTAS DECLARACIONES DE CHÁVEZ PORQUE VEO EN ELLAS LA CONVOCATORIA A UNA MAYOR POLARIZACIÓN. A una más violenta pola rización. Porque ya no se habla de adversarios, ni siquiera de escuálidos, golpistas, qué más, oligarcas, clase media podrida, sino del diablo. Del mal propiamente dicho. No es juego esto. Y lo que se pone en el centro del discurso no es la construcción de la revolución bolivariana o de socialismo del siglo XXI, como quieren de manera honesta algunos, sino escueta, estrictamente, de reelección indefinida. Se trata de un emplazamiento extremo a acolitar esta aspiración o a ponerse del lado a ser suprimido. Ya es, abiertamente, Chávez contra todo lo que no sea su monarquía.
¿Cómo va a lograrse esto? No puede ser sino a través de la coerción, porque el elemento común de una sociedad no es no puede ser el proyecto de uncir a uno de sus miembros como rey, más cuando este proyecto difiere tanto de sus más hondas aspiraciones. Lo que cohesiona a una estructura social son sus metas, la idea de destino que sus miembros tienen de manera colectiva, sus intereses culturales, su historia común, la jerarquía de valores que comparten. Y no es posible que todo esto vaya a reducirse a mantener a Chávez en la Presidencia.
El malestar, pues, va a agravarse hasta extremos difíciles de prever. Porque aún en los grupos chavistas hay quienes disienten de la reelección indefinida; y ya hemos vistos que la división en sus filas ha sido producto de la voluntad despiadada de algunos de ponerse en lo alto de la jerarquía del poder a cualquier costo y llevándose por delante lo que sea.
Ese afán oportunista de formar parte del poder o de escalar en él será lo que llevará a muchos a auspiciarle a Chávez este gravísimo paso que ha dado. Y ya veremos las maromas en que incurrirán para reinterpretarlo, para morigerar el manotazo, para hacerlo colar como retórica revolucionaria o como manifestación de una personalidad singular. No es así. La determinación continuista de Chávez se ha ido de las manos de todos. Es más nefasto que todo lo que podamos advertir. Será más destructivo que todo lo que ha sido hasta ahora. Y molerá más gente y más instituciones de lo que podamos imaginar.
¿Qué podemos hacer? La respuesta puede ser ingenua pero es la única, no sólo que se me ocurre, sino la única que hay: democracia. Sólo las prácticas democráticas, la conducta democrática, la vocación y las maneras democráticas podrán hacerle frente a esta irrupción del atraso, del autoritarismo, de la grosería del mandón. Porque, de verdad y definitivamente, no somos el diablo.
Escrito por
el hijo e' Josefina
a eso de las
8:21 AM
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